Fluir con el ritmo de la vida




Estamos en una clara transición. Tanto a nivel colectivo como en los procesos individuales vemos claramente esta transición. Una nueva consciencia se está gestando y para ello los cambios de rumbo, ruptura y desvanecimiento de paradigmas establecidos son necesarios. Tanto en los procesos individuales como a nivel colectivo, el colapso y derrumbe de las estructuras, y viejas formas mentales y emocionales es necesario para que nuevas formas emerjan. Lo que estamos atravesando actualmente refleja claramente lo que se suele experimentar en la transición de un estado de conciencia a otro estado de una vibración superior. La manera en la que cada quien vivamos nuestras respectivas transiciones depende de la resistencia que pongamos al proceso. Soltar el control sobre lo que no podemos controlar y abrazar la consciencia de lo que la experiencia nos aporta y las diferentes formas en que la misma nos moviliza y nos transforma es recibir la transformación y fluir con la corriente de vida. Oponernos al proceso o pretender controlarlo sólo nos generará sufrimiento. No son los hechos los que nos generan sufrimiento sino los juicios que imponemos sobre los mismos.

En la transición atravesamos el vacío y el vacío nos atraviesa. Vacío porque es ese espacio en la consciencia donde lo conocido se ha fragmentado, lo que era (a nivel de pensamientos, emociones, creencias y necesidades) ya no está presente y lo nuevo todavía no se consolida. Ese espacio en donde todo es posible; desde el cual podemos redefinirnos y volver a trazar el rumbo. Ese espacio en el que se ha abierto una grieta en la matriz de la consciencia que nos permite sumergirnos a otro nivel de profundidad dentro de nosotros mismos. Es fértil porque está colmado de posibilidades, y el desafío que se hace presente es abrirse a la experiencia y experimentar el vacío, transitar la incertidumbre, sin anticiparnos, sin interrumpir la experiencia con nuestras expectativas. Liberar los apegos y abrazar la consciencia, abrirnos a las nuevas percepciones y sensaciones que emergen en el espacio de las infinitas posibilidades y también permitirnos liberar lo que se va desprendiendo.

Abandonarse al vacío es arrojarse a la experiencia y al momento presente, soltar la imagen mental de las expectativas, la ilusión de control del ego y adentrarse a la experiencia abrazando la consciencia aquí y ahora y su constante actualización. Atravesar el vacío y permitir que algo nuevo emerja del mismo es permitir la reconfiguración de la consciencia. En el proceso nuevas percepciones, experiencias, nuevas formas de pensamiento y emoción emergen y con ellas un nuevo concepto personal se va consolidando.

La tristeza que muchas veces emerge en la transición implica el duelo de antiguas formas (emocionales y de pensamiento) que mueren; para que algo nuevo y genuino emerja debemos de poder atravesar el vacío sin expectativas y con plena consciencia de lo que va emergiendo y de lo que se va liberando a cada momento. El vacío fértil implica un estado de consciencia en el que las viejas estructuras se derrumban, las barreras se quiebran y la consciencia está fértil para incorporar nuevas percepciones que le permitirán avanzar en su proceso evolutivo.

En el vacío florecen la compasión, la aceptación por uno mismo, las decisiones y las percepciones afines a los propósitos del alma. Arrojarse al vacío y al momento presente implica soltar las expectativas y las imágenes mentales creadas por el ego y abrazar una nueva conciencia más acorde a los propósitos del alma, quien crea para el sí mismo nuevas posibilidades. El vacío fértil es instante eterno y consciencia plena de ser que nos conecta con la plenitud que existe en todo momento y que se nos escapa porque incesantemente llenamos este vacío de imágenes, pensamientos, deseos y expectativas.

El fin de un ciclo es el principio de otro así como el ocaso es la antesala de un nuevo amanecer. Todo es un continuo en constante movimiento. Fluir con la corriente de la vida permite que la misma nos actualice y nos transforme. En la medida que nos permitimos fluir con el ritmo de la vida y sus ciclos, vamos atendiendo nuestros propios ciclos, descubriendo nuestro propio ritmo, y nuestra propia felicidad en el cumplimiento del propósito de nuestra alma.


Soledad Maurizio

https://www.soledadmaurizio.mx


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